Salir

Prácticas rurales en Cubel

Última modificación
Mié , 25/10/2023 - 01:47

Cubel es el clásico pueblo aragonés donde cada mañana su gente se amontona alrededor de la furgoneta – panadería para conseguir una barra recién hecha. Ubicado en el Campo de Daroca, sus ciento cincuenta habitantes persisten en que quedarse en el pueblo es necesario para su supervivencia.

Al igual que la escandalosa furgoneta, el Convenio Desafío - Arraigo suscrito entre la Universidad de Zaragoza y la Diputación Provincial de Zaragoza ha llegado a Cubel para mejorar, en medida de lo posible, la vida de sus habitantes.

Tres jóvenes estudiantes han decidido pasar este caluroso verano en este pueblo zaragozano para dar todo su apoyo a uno de los sectores más necesitados, la agricultura.

Santiago, estudiante de Ingeniería Agroalimentaria, y Laura y Yaiza, ambas alumnas del Grado en Ciencias Ambientales, se han alojado en un recién reformado albergue para llevar a cabo sus prácticas.

Aunque son estudiantes de diferentes grados, sus prácticas tienen una naturaleza similar. Los estudiantes, han establecido un grupo muy homogéneo en el que colaboran por un objetivo común, mejorar la actividad de los agricultores.

Su tarea consiste en analizar los suelos de las parcelas para realizar planes de abonados y elaborar una recomendación no profesional que pueda mejorar el trabajo en los cultivos. 

Con esta iniciativa, contribuyen a que los agricultores ahorren en fertilizantes sin disminuir la producción. Además, abogan por un mayor respeto al medio ambiente evitando en gran medida la contaminación por nitratos.

Los tres coinciden en que su participación en el Convenio va más allá de apoyar en la actividad agrícola que se desarrolla en el municipio: “es una actividad que revitaliza la localidad, se necesita gente joven que venga y colabore”. Según los estudiantes, las relaciones que entablan con la gente del pueblo, tanto con los más mayores como con los jóvenes, permite crear un ambiente más vivo y animado.

Además, recalcan que su presencia resulta positiva desde el punto de vista económico no solo para los agricultores, sino también para el pueblo de Cubel: “hay mucho más movimiento en el bar, en las piscinas... En este pueblo tienen ganas de seguir viviendo aquí y de ampliar la foerta de actividades y de oportunidades ”.