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Prácticas rurales en Gallur

Última modificación
Mié , 25/10/2023 - 01:47

“Yo aquí vine sin ningún tipo de simpatía por la Ribera Alta, y después de tantos meses de trabajo puedo decir que hay una parte de la comarca en mi corazón”; así define Rodrigo Crespo su paso por las prácticas del Programa Desafío–Arraigo entre la Universidad de Zaragoza y la Diputación Provincial de Zaragoza. Para él, Gallur es mucho más que un lugar; es una experiencia veraniega enriquecedora e inolvidable que lo ha transformado a nivel laboral y personal.

“La cálida bienvenida que recibes en cada esquina de Gallur, sorprende”, expresa. La gente de la comarca de la Ribera Alta del Ebro ha mantenido un sentimiento municipal y aragonés profundo, lo que los convierte en una familia unida que celebra sus tradiciones con orgullo. Cada pueblo de esta pequeña comarca tiene su propio dance, su estilo y carácter, pero Gallur destaca por ser un crisol de diversidad.

El estudiante de Geografía y Ordenación del Territorio no es la primera vez que pisa Gallur, ya que el Programa Desafío–Arraigo es la extensión de unas prácticas que hizo anteriormente con el programa Campus Rural: “Quise seguir en la organización de ADRAE para acabar el documento que empecé”, comenta.

Y es que Rodrigo se ha sumergido en el corazón de la comunidad gallurana gracias a ADRAE (Asociación para el Desarrollo de la Ribera Alta del Ebro) que trabaja incansablemente para mejorar la vida en la comarca. Para el geógrafo, esta oportunidad ha sido una puerta abierta a su pasión por revitalizar el ambiente de la localidad y crear un lugar más acogedor para su gente: “Desde mi formación sentía cierta preocupación por el abandono de ciertos pueblos y la despoblación”, declara.

En medio de la Ribera Alta del Ebro, una comarca que destaca por su peculiar combinación de ser una de las más pequeñas y, al mismo tiempo, más pobladas de la Comunidad, surge una misión que ha encontrado en Rodrigo a un aliado inigualable. Su trabajo es claro, trabajar en la Estrategia de Desarrollo Local Líder. Un documento crucial que se renueva cada 6 años para obtener fondos de Europa destinados al crecimiento y revitalización del territorio. No hay lugar a dudas… Rodrigo se ha volcado de lleno por la comarca.

Estas prácticas han sido una oportunidad para desarrollar su deseo de revitalizar el ambiente de la localidad y crear un lugar más acogedor para su gente. Rodrigo ha sido testigo de cómo estos programas son esenciales para el progreso rural y cómo sus compañeras se desviven por el desarrollo rural. Su dedicación ha sido reconocida por su jefa, Katy, quien agradece la valiosa contribución de los estudiantes.

Durante su estancia, Rodrigo ha explorado cada rincón de la comarca, interviniendo en procesos participativos y, recopilado información para el análisis y diagnóstico geográfico. Esta experiencia le ha permitido a Rodrigo conocer mucho más qué es la práctica y la profesión de geógrafo, al tener que trabajar sobre el terreno. Esta metodología ascendente (de abajo a arriba) le ha permitido entender la esencia misma de la geografía y conectar con la gente del territorio. Rodrigo recuerda que el trabajo en el mundo rural va más allá de lo material, trata de construir lazos palpables y dejar una huella duradera.

Con el apoyo de la comunidad y su amor por la geografía, ha aprendido que revitalizar el mundo rural es una tarea que transforma vidas. Si bien el camino puede ser desafiante, la recompensa de ver florecer una región gracias al esfuerzo y dedicación de todos es incomparable.

Su mensaje para otros estudiantes y jóvenes sobre el Programa Desafío–Arraigo es claro: "Que lo hagan, que prueben". En su caso, vivir la experiencia en el mundo rural ha sido una oportunidad como geógrafo, que le ha permitido descubrir cómo el trabajo en el ámbito del Desarrollo Local permite generar cambios significativos.

Ya en el final de su jornada laboral, Rodrigo esboza una pequeña sonrisa diciendo que su futuro es incierto, pero una cosa es segura: su corazón estará siempre ligado a la Ribera Alta del Ebro. “Deseo seguir trabajando por el medio rural”, concluye. Él, tiene la esperanza de seguir trabajando por el medio rural y ayudar a otras zonas a afrontar desafíos similares. Rodrigo Crespo es un claro ejemplo de cómo la pasión y el compromiso pueden marcar la diferencia en la vida de las personas y en el crecimiento de una comunidad.